Año I I.
 
 TaiTiigona 27 de Septieinlbre de 1903.
 
 NéM. 49.
 
Precios de süscnpciúB
 T ara toda España: G reales t riinestní. P ago
anlii-ipado.
 
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 SEMANARIO TRADICIONALISTA

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 Calle lie Augusto,
30, Eiit.' A nuncios económicos.
 
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 AUTORIZADO
 
 POR
 
 E.L· EXCMO. SR. JEFE REGIONAL
 
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l^ristianismo h a considerado siema lma grande, siempre el ignorante senEn
compañía de Sagasta y Otros que tirA odio p or el estudioso, siempre
e l pre á lo» pobres como hermanos del res- me callo. L A ATALAYA s
eguirá siendo escrita egoista criticará los actos del abnegado, to del
género humano y les ha distinguiO tra cosa sería de España. p or los
conocidos redactores que firman siempre el inútil tendrá aversión
al q ue do efitro los demás con verdadero amor, ¡Abur D. Paco! h a
profesado la doctrina sublime de que í;on loH pseudónimos Patricio,
Verídico, t rabaja. E spresiones A la familia. Rodolfo, Ingenuo,
Hispano, Bernat, JorNo debo buscarse el p remio de las r epresentan a
l mismo Señor Jesús que di, EI C orneta, Fulgencio, Serafí, D r. b
uenas acciones aquí abajo, ni deben d ice: lo que hiciereis por nno de
mi^ pO' Estoy de cantinero h asta la coronilla. K rup, R otativero y o
tros, además de los h acerse, tampoco, para gustará los hom- breeitos
por Mi lo habéis hecho, y en el No puede abrir V. un periódico que no
seflores colaboradores, que pueden serlo bres ni obtener sus aplausos,
que nin- último juicio dirá el Juez de justos y p e- se encuentre
con el dieho.so Cantinero. cadores: tuvo hambre y rae d isteis de
todos los carlistas. gún valor estimable suelen tener. V erdad os que
las noticias escasean y L A ATALAYA, q ue está autorizada por El que
esté convencido de quo una comer, tuve sed y me d isteis de beber,
h ay que buscar recursos reporteriles. el dignísimo Jefe Regional y
a probada Causa es justa y c onveniente para la ge- e stuve enfermo
y me visitasteis, dando P ara llenar los rotativos, p or el mismo
D . C arlos, s e propone neralidad, tiene el sagrado deber de tra-
p or ello la recompensa eterna á los que Y s acar las perras A los
tontos. c ombatir, aún con más bríos y v alentía bajar para que
triunfe, prescindiendo de t uvieron caridad, y e nviando á los supíiq
ue hasta ahora, A los gobiernos libera- l a conducta de los demás,
y p rocurando ciol eternos á los que no la t upieron, deV illavorde
prepara un empréstito. les, s ean d e verano ó do invierno, l lá-
l evantar el corazón muy alto, cuando la jando de hacer, pudiendo,
limosna á los ¡Dios nos coja confesados! mense mansos ó fieros. e
nvidia, el encono, y l a rabia de los tor- m enesterosos; pero ahora el
liberalismo D espués de dejarnos en camisa, ¿querL A ATALAYA r uega á
los sefiores sus- pes, do los pequeños, de los impotentes r egistra entre
s us d eletéreas doctrinas rá, este hombre, quitarnos la piel? oriptores
remitan pronto lo que deben A y de los negativos, le mande una ola de l
a de considerar la limosna como estéril I ndudablemente Viüaverde es
un gran e sta Administración, para poder rebajar cieno y de miseria,
en p ago á su desin- é i nmoral, cuya tesis defendió en la 0o-
h acendista. rrmpondencia de España no hace muchos terés y b uena
intención. el precio do las cuotas. A t odas l as p ersonas que hagan
una Son muchos los quo estando persuadi- d ial uno de sus colaboradores;
si ese es¡Señor Oasset: jSeflor Oasset! suscripción para O meses,
L A ATALAYA dos de l a bondad del Credo carlista, se critor estadista y
«oc/ó/oáío hubiera dis¿A cuántos estamos de política hidráules
hará el s iguiente regalo: n iegan á c ooperará su triunfo, alegando
tinguido entre los vagabundos y los ver- licaf quo están escarmentados,
que han sido daderos pobres ó menesterosos no hubie2 t arjetas postales
de S. S. Pío X . Mire V., S r. G asset, q ue el tiempo v íctimas, que
no se han visto correspon- ra estampado ese error de tanto bulto y p asa,
que nos hacemos viejos, y q ue lo 1 fotografía de D. Carlos. didos, en
fin, quo están desengañados. q ue tanto pugna con los principios evan-
q ue tanto prometía no a caba do llegar. 1 fotografía de D.* Berta. ¿
Desengañados? niN^^ncaü! De mi p u e - gélicos, y a q ue ol Divino
Maestro dice: 1 fotografía de D. Jaime. ¡Señor Gasset! ¡Que el país
se va escado asegurar quo cuanto mayores sean «íjí vaso de agua fría
dado á un pobre, no mando! 2 t arjeta» postales del Sr. Molla. Una copia
(en cartulina) del Autógrafo l as adversidades, las injurias y l as per-
quedará sin reeompema, y íMlemás añade: secuciones de los hombres,
llámense ami- de lo que os sobran dad limmtm, y bienar emitido por
D. Carlos á L A ATALAYA. ¡Esos policías madrileños! venturados los
misericordío»m porque ellos A los que hagan varias suscripciones gos ó
enemigos, más aferrado estaré en Si serían malos é imposibles que L A
alcanzarán misericordia: p ero los libera8© les entregará una peseta
en efectivo mi propósito de continuar por l a s enda C ierva ha tenido
que empapelarlos. ¡Bien e mprendida, y en hacer el bien posible, les,
s in duda saben más que la Sabiduría h echo. por Çfida suscripción
sennestral. K terna y p roscriben la limosna; e s q ue •''Wtan lo$
regalos heïa-oï •'lr©ch«'•S'iRo" s iempre contando, p or
s upuesto, con el ¿Por qué no l evanté más i » p untería, la
política liberal e s u na diosa sin enauxilio del Señor. con una casa
de Madrid. S r. Lacierva? trañas. Esto os lo que debe hacerse. Creo
daría en el blanco. F ija la vista en el cielo, levantada l a Los
adoradores d el b ecerro d e oro c abeza, sin volver para nada la
mirada p rodigan sus inciensos A los b anqueros Corto de M Fusil, q ue
es el semanario á los lados, sin distraer.so con lo que diga y á los
capitalistas, mientras que á los m ás zandunguero de Madrid: Es l ey
f atal, constante é i nmutable, l a tontería ó la malicia, apartando
el co- p obres los relegan sin distinción á l a cla« Llega Silvela
á Madrid y a nuncia au. e s la historia de este mundo de miserias,
razón del b arro de l a t ierra, para ele- se de carno de máquina,
a l e rgástuio y r etirada de la política. Se va á su casa, m alas
pasiones y p erversidades, que to- varlo á las regiones purísimas ó
i nson- al terruño: los asilos laicos suelen pro- y á su bufete y A s
us p leitos á g anar do aquel que trabaja, y en poco ó en dablos que
vemos en lo alto, con la con- yectar l a i magen d e un infierno en el
tW.iXX) duros cada año y á v ivir con su mucho 80 sacrifique, p or u
na causa no- fianza puesta en Dios, quo todo lo puede, m undo; allí se
m ueren de hambre los m ujer y s us hijos, librándose de quo le ble y
c olectiva, encuentro, como único s igamos impertérritos y d enodados
nues- m iserables, allí la administración en ma- tomen p or p ito d e s
ereno y i© digan p remio A s us desvelos, sinsabores y s a- tro camino,
sin t emor n i c obardía, sin nos del l atrocinio niega a l m oribundo
t onto. crificios, amargos desengaños, crueles d esmayos n i r encores;
que si en la tie- u na taza de caldo, allí n i a ún se pagan V aya,
un abrazo, Sr. Silvela. No es ua* i njusticias y a ún persecuciones
encarni- rra encuentra el cuerpo, abrojos y e spi- l as lactancias de
los huérfanos, y cuando tod tan tonto como parecía. Ha comprennas,
h ay en e l cielo satisfacciones y p a - a parecen la p este ó l a l
epra quedan dido usted que con estas cuadrillas no se zadas. Desdo que
el mundo e s m undo viene rabienes para los esforzados y v alerosos. a
bandonados los pacientes. v a á n inguna parte. r epitiéndose, A c
ada momento, esta l ey Los estadistas liberales, después d e A c asita,
que va á llover. V. i ncomprensible, pero invariable, que por b lasonar
de amigos del pueblo, son sus si sola demuestra la ruindad de las cosas p
eores enemigos, y el p ueblo no se desA migos republicanos; ya tenéis el
toro do los hombres y la m alicia de la natuengaña y p rosigue embaucado
con pro- c uadrado. Los conservadores sin jefe, lo» raleza humana, que
por inclinación presmesas de relumbrón. fusionistas también. cinde
del amor y de l a c aridad y e s im* Como quiera que l a s ecta no tiene
la Jusitos juicios do Dios, el pueblo infeliz Todo» desacreditados,
todos podridos. p ulsada á lo injusto y A lo cruel. c aridad de Dios,
antes bien palpita en tlon© á su frente los políticos que se ha Me
parece qu© por ocasiones no lloraréis. J esucristo, el «ante entre los
s anto», el corazón d e los l iberales e l e goísmo; m erecido. Si
ahora ne se os ^?an las aguas de gusto, ¿que digo? la misma santidad
divinizada, c onsideran á los pobres como una plaga V EEÍDICO. decid
que sois mas fríos quo un carámq ue vivió para sacar al hombre del
es- social con el nombre infamante do paubano. tado de esclavitud y c
orrupción en q ue perismo, y d icen que es preciso ©stirpar El pináculo
está de enhorabuena. ¿Qué se encontraba, dlgniflcándole y redimién-
e se cáncer, prohibiendo e n a bsoluto á h ará el pimiento? dole,
fuó desconocido y u ltrajado, escajr- los pobres quo mendiguen el pan y
e speEJU C OEMKTA. ¿ Creerían Vds., mis queridos lectores, necido y c
alumniado, escupido y m uerto ren algún socorro d© sus bienhecbores:
—..., '•••"'•mmmmmmu'mmmmm·mmim'i'·'n'· - ~^~»» • e
n Crpz. ¿Qué ostrafio, pues, que lo que s aben que la eterna verdad
dijo: «Siem- q ue este Corneta estaba difuniof P ues no o currió con
el M aestro suceda con los pre tendréis pobres con vosotros» y esrf
hfty tal cosa, mal qu© pese 4 Villaverde, discípulos? s ontoncia los
espeluzna y les causa e s - q ue no hace mucho asegnró que no queT
antos hombros cómo se han dedicado calofríos, y para en algún modo
burlar el daba ningún carlista ¡ni ano! E l motivo de mi silencio ha
obedecido À p rocurar el b ien d e sus semejantes, c umplimiento de l
a p rofecia, acuden a l á o tra cosa: A e star de veraneo. lo mismo en
el orden espiritual ó moral t ocorro de los asilos laicos permitiendo
UN BINQUETE De manera que si antes me oian hasta quo en el m aterial,
h an e ncontrado el á lo más á los lisiados el uso de una meA nteayer,
à l as dos d e la t arde, vamismo premio; l a i ngratitud y l a injus-
dalla municipal, que resulta ser la marca los muertos, figúrense lo
qu© será ahora rios caracterizados carlistas' d© esta caticia; y e
s por que e n el s er menguado, con quo ol m unicipio romano señalaba
q ue he descansado. P or encima d© Pidal so dirá cuanto pital, entre
los que figuraban individuos y p equeño, d e a lma raquítica, corazón
á los esclavos con detrimento de l a d igh aya quo decirse, y al que
caiga que lo d e las Juütas directivas del Circulo y do c orrompido é
i ntención rastrera, puede nidad humana, y a si los liberales sociól a
Juventad Carlista, obsequiaron con m ás l a v enganza quo la caridad, se
deja logos retroceden sin empacho á l as prác- j oroben. « n banquete
particular, en ©1 P arque de N i mAs ni menos. l levar, más que por
el sentimiento de es- ticas gentílicas, quejándose a l p ropio l a
Montaña, á n aestro distinguido corretricta justicia, por la envidia
que corroe t iempo de que les acusen de retrógados. ligionario e l d
ignísimo presidente d© l a s us entrañas miserables. S ilvela m h
a retirado à l a rii& p riNi aún la filantropia, moneda falsa de J
uventud Carlista da/Valoacitt, D . 3. No hay quo hacer gran caso, pues,
de l a caridad como dice Chateaubriand, dis- vada. L uis Martin. ;Loado
sea Dios! « atas cosas, quo como he dicho, son con- pensan á los
pobres, reservándola A l as Al descorcharse el ekmmpagmt I nicié
lo» L a lástima es que no lo hiciera quindición inherente A l a h
umana naturale- c lases acomodadas, y tratando á a quellos b rindis
©1 s ecretario de nuestra Juvence íUios antes za. Siempre el ruin
menospreciará a l do con verdadera crueldad.
 
 ADVERTENCIA
 
 MIRANDO
AL CIELO
 
 LOS POBRES ÜIITE EL LIBERALISMO
 
 TOQUES DE ATAQUE
 
FIESTA CARLISTA